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2019-12-15

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De la impotencia al crecimiento mental- parte II

Javiera Somavía Santa Cruz
Psicóloga y Psicoanalista
Miembro del Instituto Chileno de Psicoanálisis

Los problemas de la impotencia sexual en ciertas ocasiones influyen en aspectos simples de la vida cotidiana, por ejemplo la forma en que el hombre enfrenta el trabajo y las responsabilidades que éste conlleva. 


También podríamos pensar en algunas dificultades de erección, desde otro ángulo, como algo que no funciona suficientemente bien como para haber adquirido la "musculatura" necesaria que permita sostenerse en pie ante las embestidas y dificultades de la vida, no pudiendo desarrollar y conservar la seguridad suficiente en las propias capacidades como para tolerar situaciones desconocidas que impliquen desafíos o dificultades.

Esto se puede traducir, por ejemplo, en hacer elecciones laborales que no impliquen el desafío de enfrentar situaciones de competencia que permitan luego penetrar en espacios laborales de mayor responsabilidad. Aquí falla la capacidad de mantenerse en pie ante los desafíos en el encuentro con otros hombres, no penetrando en la situación de competencia que la vida laboral ofrece, recogiéndose tempranamente para cederle el paso a otro hombre que es percibido como más potente. Esta situación se puede ver acompañada de dificultades en ejercer y convivir con el poder.

Si se encuentran en posiciones de mando estos hombres llegan a ejercer su autoridad con desconsideración y abuso hacia sus subalternos, sin embargo adquieren una actitud de sometimiento y temor cuando se enfrentan ante quienes detentan un mayor grado de autoridad o poder que ellos.

De la misma manera podríamos seguir pensando los posibles significados (los recién mencionados son solo algunos) que la disfunción eréctil puede tener en las distintas áreas de la vida mental en que esta dificultad puede expresarse. Sin embargo se trata aquí de hacerse la idea de que la dificultad en sostener una erección puede estar expresando o dando cuenta de una complicación ubicada también en otro lugar de la mente que aquella del órgano genital y ser expresión de una alteración en el desarrollo emocional o mental.

Cuando estas dificultades se traducen en una disfunción eréctil, el problema -a diferencia de otras situaciones- tiene la característica de ser visible tanto para el hombre como para su pareja sexual. Al no ser tan fácilmente ocultable a la propia conciencia, es también la posibilidad de resolver un dolor mental que no ha podido ser pensado y superado. Entonces, atender a esta situación puede ser el inicio de un camino que lleve a una mejor calidad de vida no solo en el área de lo sexual.

Desde el punto de vista psicoanalítico, para poder entender lo que se expresa en un síntoma como es el de la dificultad en sostener la erección -cuando su origen biológico ha sido descartado como determinante principal- es necesario poder conocer la propia vida mental. Todas las personas buscan modificar las situaciones de dolor mental (emocional, psíquico) y es el pensamiento y la comprensión de una determinada situación emocional lo que permite modular ese dolor.

Cuando una persona no ha desarrollado las herramientas necesarias que le posibilitan enfrentar un desafío emocional en un momento dado de la vida y no logra modular su dolor, va a buscar otras formas de hacerle frente. Una manera de modificar esta situación es circunscribir la dificultad a un órgano del cuerpo que concentre su energía y preocupación, en este caso el pene y su desempeño. Al hacerlo la persona se libera del trabajo emocional y mental que requiere tolerar el dolor original, modularlo y así aprender de dicha experiencia para seguir creciendo. Sin embargo, la solución encontrada en un momento dado, como puede ser evitar la situación dolorosa, con el tiempo se transforma en un problema en sí mismo que vuelve a llevar a la persona a enfrentar la exigencia y el desafío del crecimiento o alternativamente, a la progresiva limitación en su desarrollo en las distintas áreas de la vida, como forma de seguir escapando al dolor que imagina imposible de enfrentar y tolerar.

Dado que la mente o la psicología interna de una persona es compleja, aquello que impide seguir creciendo o aprendiendo de las propias experiencias variará enormemente entre una persona y otra; en consecuencia, el recorrido puede y debe ser realizado exclusivamente por quien lo padece (aunque sea junto a otro que lo ayude). Nadie lo puede hacer por él; ni el cónyuge, ni los padres, ni los amigos. La personalidad está constituida por aspectos adultos y maduros, otros infantiles e inmaduros, aspectos destructivos y otros aspectos más "locos". El crecimiento pasa por esta lucha que da cada individuo dentro de sí mismo contra sus aspectos infantiles que no desean crecer o temen hacerlo; con aspectos más destructivos que intentan sabotear sistemáticamente cualquier posibilidad de desarrollo, o con los aspectos más "locos" que prefieren hacer la vista gorda con aquellas dificultades haciendo como si estas no existieran. Estos aspectos pueden llevar a alguien a pensar que un tratamiento más profundo es muy costoso emocional o económicamente, llevándolo a elegir formas de autoayuda que le permitan seguir evitando el conocimiento de su mundo interno.

Sin embargo, en esta lucha interior las personas cuentan con sus aspectos más maduros para ayudarlos, aspectos que aspiran y se sienten merecedores de una vida mejor. Son estos aspectos los que le pueden impulsar a buscar ayuda terapéutica si se da cuenta que el trabajo se ha hecho muy arduo para seguir enfrentándolo solo. La compañía del terapeuta tendría el sentido de ayudarlo a estar en mejores condiciones para ir tolerando las frustraciones y dolores propios del crecimiento, abriéndose así un espacio posible para el conocimiento de si mismo y de aquellos aspectos que se han expresado a través de una disfunción eréctil. Es la adquisición de esta capacidad para tolerar el dolor sin escapar a él lo que permitirá que este hombre pueda después aprender de sus experiencias, enrriquecerse con ellas y así hacerle frente a los desafíos que la vida trae consigo sin enfermar.

La Disfunción Eréctil puede ser entonces la expresión de la dificultad que un hombre puede estar teniendo en ganar esta batalla interna, donde hay una lucha mas silenciosa e invisible entre lograr el crecimiento y desarrollo hacia el devenir -o fracasar en el intento- de convertirse en un ser humano más adulto, más pleno y creativo, capaz de disfrutar de la vida y ser fuente de felicidad y crecimiento para quienes lo rodean.

 

 



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