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Jueves 29 de Junio de 2017

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Equipo SaludActual

Protección solar para niños. Uso de bloqueadores o protectores solares.

Equipo SaludActual

Muchos sabemos que la exposición al sol sin protección puede provocar muchos inconvenientes. Incluso puede provocar enfermedades tan graves como el cáncer a la piel. Por ese motivo, presentaremos algunos consejos para cuidar a los más pequeños del hogar de los dañinos rayos UV.


 

 

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple la relevante función de resguardarnos de los peligros del entorno. Por lo tanto, es esencial cuidarla desde que somos muy jóvenes, ya que el daño solar es acumulativo.

Es más, se sabe que el deterioro ocasionado por los rayos ultra violeta (UV) durante la infancia, aumenta la posibilidad de desarrollar cáncer cutáneo en la adultez.

Es por esta razón que es de vital importancia tomar ciertas precauciones cuando nos vemos obligados a exponer a los niños al sol. Esto no quiere decir que durante los meses de otoño e invierno no debamos preocuparnos por cuidar la piel de ellos, ya que aunque no esté despejado, los rayos UV afectan de igual manera.

Lo anterior se explica porque, si bien las nubes filtran un poco los rayos, estas no los bloquean. En consecuencia, el sol daña aunque el tiempo esté fresco y nublado.

Recomendaciones

En primer lugar, un niño jamás debe permanecer al sol sin un bloqueador, protector o filtro solar. De hecho, los menores de 6 meses no deben exponerse de ninguna manera.

El protector debe ser de un factor de protección solar (FPS) mínimo de +15. Sin embargo, cuando es verano los niños juegan mucho al aire libre, y entonces se recomienda un producto que contenga FPS +50 para protegerlos de los rayos UVA y UVB.

El bloqueador solar debe aplicarse con un mínimo de 30 minutos antes de la exposición, de esta manera se obtendrá toda su efectividad.
Se recomienda volver a aplicarlo cada 2 horas, después de bañarse (piscina o mar) o cuando el niño ha transpirado mucho. Asimismo, si la piel de su hijo es muy sensible, debe usar un artículo hipoalergénico.

Hay que recordar que el agua es reflectante, así que con mayor razón hay que estar atentos. Nunca está demás tener alguna sombrilla o carpa para que los pequeños puedan jugar a la sombra mientras no están en el agua.

No hay que olvidar que además de aplicar la crema o spray en la cara del menor, se deben proteger todas las partes del cuerpo que estén a la vista: orejas, cuello, brazos, piernas y pies.

Estos últimos son olvidados la mayor parte del tiempo, pero no sólo se queman con el sol, sino que con la arena de la playa también. Por eso es aconsejable que utilicen calzado para evitar incómodas y dolorosas quemaduras.

Por otra parte, hay que evitar a toda costa dejar a los niños bajo el sol entre las 11 y las 17 horas. En este rango, el sol "ataca" de manera directa, por lo que se debe estar en la sombra.

Igualmente importante es el hecho de que no estén muchas horas expuestos, es decir, debe haber regulación y vigilancia por parte de un adulto.

También es ideal utilizar gorros o sombreros (ojalá de ala ancha que cubra cuello y orejas), lentes de sol con FPS (de ser posible al 100%) y usar ropa clara de algodón o jeans, evitando la ropa negra por sobre todo. Hay que tener en cuenta que existe vestuario con filtro de protección solar para los niños (y adultos también) de piel delicada y sensible.

Además, durante y después de estar al sol es vital hidratarse. Es recomendable que sea con agua, para evitar el consumo excesivo de azúcares o calorías de las bebidas de fantasía.

Del mismo modo, después de un "baño de sol" se debe enjuagar e hidratar la piel y el pelo con alguna crema.

Si a pesar de haber tomado todas estas precauciones tu niño presenta: piel roja, mareos y/o vómitos, debilidad, dolor de cabeza, entre otros, puede que esté insolado. En este caso es importante llevarlo rápidamente a un lugar fresco y a la sombra, quitar la ropa en exceso y dar un baño con agua tibia (muy fría no sirve), hidratar y llevar a un centro médico, ya que las consecuencias pueden ser peligrosas.

Finalmente, no hay que tenerle miedo al sol, ya que es fuente de vida, de vitamina D y genera endorfinas (hormona que crea la sensación de bienestar). Simplemente hay que ser prudentes y resguardar a los chiquitos para que el verano sólo deje recuerdos felices.

 

Mireya Guzmán.

 



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