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2019-12-15

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Descontracturando las emociones

María Carolina Meza Cabezas
Terapeuta

El cuerpo físico es un gran CD, donde se graban todas nuestras experiencias


 


Las vivencias felices se disfrutan y fluyen naturalmente, las no tan felices se quedan literalmente atrapadas en  el cuerpo, en forma de cristalizaciones que con el tiempo se tornan cada vez más crónicas e inmanejables.

Es lo que comúnmente se conoce como contractura. Muy a menudo, mis pacientes me preguntan porqué se producen y qué son. Dependiendo del nivel de curiosidad que pueda sentir en la inflexión de su voz, podría responder de dos diferentes maneras, ambas correctas.

Si siento que el paciente en cuestión, sólo está interesado en saber sobre su rendimiento y estado físico, le cuento que las contracturas son el acortamiento muscular debido a las malas posturas adoptadas lo cual se potencia con la acción de las hormonas que liberamos al estar bajo estrés constante (adrenalina y cortisol), generando un circulo vicioso,  ya que al tratar de hacerle el quite al dolor más contraemos la musculatura y el dolor se vuelve más intenso.

En el otro extremo y cada vez con más frecuencia, me encuentro con personas que desean saber más allá de lo aparente, de lo mecánico, de lo absurdo que puede parecer el hecho de auto provocarse un daño de esta naturaleza. A esas personas está dedicado este aspecto de mi trabajo.

La finalidad es acceder a la contractura emocional atravesando y superando el dolor físico, dando paso a la liberación de las cargas emocionales provocadas por la acumulación de sentimientos tan fuertes como la rabia, la impotencia, los celos, la envidia y el resentimiento; emociones muy humanas pero que sin embargo, ocultamos a como de lugar en nuestro sótano privado, ya que es muy mal visto ser "portador" de alguna o varias de estas expresiones.

Nos pasamos la vida sublimando y ocultando. Cuando recibimos un duro rechazo de otra persona, inmediatamente decimos que estamos dolidos o apenados cuando en realidad lo que se siente es una profunda rabia provocada por el miedo de sentirse apartado de ó fuera de la vida de, lo que se traduce a: soy desechable, no sirvo, no me necesitan.

El sentirse no necesitado es una de las experiencias más fuertes para un ser humano, ya que se pone en tela de juicio toda su valía tanto interna como externa.

De esta forma vamos adoptando mecanismos de defensa que nos permiten seguir respirando, seguir adelante sobreviviendo ante uno mismo y los demás, se convierte en algo tan repetitivo que llega a sentirse normal y así pasan los años hasta que un día el sistema colapsa. Los mecanismos de defensa se han vuelto en nuestra contra, han creado una gran muralla dentro y fuera de nosotros. Al sublimar durante tanto tiempo nuestras emociones, ya no sabemos lo que sentimos y menos cómo abordarlo.

Las palabras de aliento "vamos que se puede" ya no funcionan, simplemente por que la mentira es tan grande que uno mismo ya no se soporta. Y ahí viene la gran pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez:  

¿Y ahora que hago con esto, por donde empiezo?

Sostenida en mi propia experiencia de vida y la que me han otorgado mis pacientes, creo que lo que resta es desandar el camino recorrido.

Considerando que el cuerpo físico es la última barrera a desplomarse luego del colapso de nuestras emociones, creo que es justamente a partir de ahí desde donde hay que trabajar.

El resultado va a depender en un cien por ciento de la voluntad del paciente, de su voluntad interior, de su Intención de liberarse, de soltar.

Valiéndome de las indicaciones del mapa, que es el cuerpo, voy siguiendo sus "pistas" y en un trabajo conjunto con el paciente vamos liberando. Desde el exterior y usando las manos como herramienta voy detectando, movilizando, estimulando la liberación de toda esa carga que obstruye el libre fluir emocional, a su vez el paciente va sacando "con pala" todos los escombros a través de la respiración, con sonidos, con palabras, con llanto, llanto liberador ya que el Ser sabe que está en un espacio donde no va a ser criticado ni expuesto a burlas por haber hecho una "pataleta emocional".

¡Bendita pataleta! Resulta asombrosa la toma de conciencia, darse cuenta con qué se ha llenado cada rincón del Ser. Al finalizar la sesión, se siente un agotamiento profundamente liberador que da paso a la levedad, al no esfuerzo.

Limpiar las emociones

Deshacerse de lo que ya cumplió su función, "hacer espacio" dentro del propio Ser. Darse la oportunidad de verse y reconocerse con Amor conciente. Al lograrlo, se llega a experimentar sentimientos sin explosiones emocionales lo que, sin duda, otorga gran equilibrio y paz interior. 

 

Dinámica de la Terapia

Evaluación de los centros energéticos, explicación del estado de cada uno de ellos y el aspecto al cual corresponde en la vida diaria.

Masaje catártico

 

Consiste en la armonización a través del sonido y la vibración del cuenco Tibetano, masaje de relajación con aromaterapia, entrega de energía universal y entrega de herramientas de auto conocimiento y alineación. La duración de cada sesión es de 90 minutos.


 

 

 

 

 

 



Comentarios Medicina Alternativa

10/11/2010 - 16:43:09 | Natalia Salgado

Quisiera saber la informacion de contacto de Carolina.

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