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2019-12-15

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Equipo SaludActual

Falta de apetito sexual masculino, cómo superarlo

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Más común de lo que parece, esta disfunción puede solucionarse. Sepa cómo.


En el plano sexual, la sociedad está acostumbrada a ejercer una constante presión sobre el hombre para que se desempeñe de manera óptima en este plano, y para que pueda satisfacer a su pareja.

Sin embargo, y aunque parezca inusual, algunos varones presentan desinterés en el sexo, a pesar de que se crea que este síntoma es exclusivo de las mujeres.

Por esta razón, es necesario comprender que cualquier hombre podría perder las ganas de tener relaciones, lo que conlleva una serie de conflictos de pareja y de autoestima. Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que, identificada la raíz del problema, se puede encontrar una solución.

La libido

Antes de identificar las posibles causas de esta disfunción, es relevante tener presente que "libido" es un término usado en psicoanálisis y medicina. En general, se usa para denominar al deseo sexual de una persona.

De esta forma, como comportamiento, la libido corresponde a la fase "apetitiva" en la que un individuo trata de acceder a otro (por ejemplo, su pareja) mediante el desarrollo de ciertas pautas.

En el caso del hombre, gracias a la libido, viene de la mano un mecanismo natural, que se desglosa de la siguiente manera:

1. Estímulo sexual efectivo (ESE): Da inicio a una respuesta sexual, con estímulos que pueden provenir del propio organismo o del exterior.

2. Excitación: Es la fase en la que aparece la erección, que es una respuesta a estímulos sexuales con los que se tiene contacto.

3. Fase de meseta: Si el estímulo sexual se mantiene, se llega al punto máximo de la excitación y se pasa a una fase de transición, hasta que se llega al umbral donde se desencadena el orgasmo.

4. Orgasmo: Se desencadenan fenómenos específicos de vaso congestión y contracciones que se producen en el pene, así como en la uretra, en el perineo, y en los músculos circundantes.

5. Resolución: Se refiere a la involución de los fenómenos que originaron las fases anteriores.

6. Período refractario: Tiempo de reposo necesario para poder desencadenar nuevamente la respuesta sexual ante un estímulo.

Entonces, si la libido se inhibe, no se producen estas fases o, al menos, se presentan de manera incompleta, lo que genera una profunda frustración en el hombre.

Identificar el problema

La idea de que el hombre siempre está listo y capacitado para mantener una relación sexual, no es más que un estereotipo. Existen diversos factores desmotivantes en este sentido, que pueden variar desde un malestar físico como dolor de cabeza o de estómago, hasta razones subjetivas, como conflictos laborales o preocupaciones financieras.

No obstante, hay ciertas características que indican cuando la falta de deseo pasa a ser una disfunción sexual que debe tratarse.

Por eso, para identificar la enfermedad, se debe establecer un parámetro de lo que se considere habitual en la frecuencia del apetito erótico. Por ejemplo, si un hombre mantiene relaciones de 2 a 3 veces por semana, ése será su estándar. Si nota que sólo le dan ganas 1 ó 2 veces al mes o cada tres meses, o si ya ni siquiera se masturba, entonces es muy probable que tenga una notoria disminución del deseo sexual.

¿Por qué se produce?

Una vez detectado el problema, lo óptimo es acudir a un especialista, quien, ante todo, deberá distinguir entre dos tipos de disfunción:

Carencia de deseo primaria: Cuando nunca se ha tenido un gran apetito sexual.

Carencia de deseo secundaria: Repentina disminución de libido, con baja frecuencia de erecciones.

Para ambos casos, el urólogo, terapeuta o sexólogo, tendrá que determinar si las causas de la dolencia son de carácter físico, psicológico, o ambas.

Las causas físicas pueden variar entre los sgtes. factores:

-Edad: Después de los 40 años, descienden los niveles de testosterona, llamada la "hormona del deseo".

- Alcoholismo: entendido como el exceso de alcohol, constante

- Abuso de drogas duras: Como, por ejemplo, la cocaína

- Anemia: Aunque es poco común, pero puede disminuir el deseo si el hombre ha sufrido hemorragias.

- Hipertiroidismo: las mujeres padecen más esta enfermedad, pero los hombres también pueden desarrollarla.

- Obesidad: Es una de las causas físicas más comunes. Lo positivo es que la pérdida de peso puede ayudar a solucionar el problema.

- Drogas recetadas: en particular los tranquilizantes y el finasteride, un medicamento usado en los problemas de próstata.

- Alto grado de hormona masculina: Es menos común, pero sucede cuando los niveles de testosterona son más altos de lo normal. Este exceso genera el problema.

- Diabetes.
 

Y entre las causas psicológicas, las más frecuentes son:

- Depresión

- Estrés

- Complejos sexuales

- Homosexualidad latente

- Serios problemas de relación de pareja

Es necesario destacar que los problemas orgánicos no son habituales en los menores de 35 (y hasta 40) años. En cambio, las causas psicológicas, sí lo son. La lucha de poder en la pareja, el temor a estar solo, los conflictos de identidad generados por la adopción de estereotipos, la mala comunicación, e incluso sentirse incomprendido, pueden desencadenar una baja notoria del deseo sexual.

Por otra parte, existe la posibilidad de que el hombre ya no se sienta satisfecho con una relación de varios años -perdiendo el interés por la pareja-, pero se niega a buscar otra mujer, ya sea por costumbre o por razones morales. Ante este desgaste emocional, se terminan perdiendo también las ganas de tener sexo.

Además, se debe considerar que las parejas tensas y estresadas por conflictos no son buenos amantes y están realmente "ciegos y sordos" ante los estímulos sexuales.

La solución

No existe una sola técnica o receta para combatir esta dolencia. Como hemos visto, es necesario investigar la disfunción para identificar su origen. Luego, es usual acudir en primera instancia a un urólogo o sexólogo, quien solicitará la realización de un perfil hormonal masculino y pruebas de detección para diabetes u otras enfermedades que afecten la libido.

Cuando el diagnóstico confirma la presencia de alguna anomalía orgánica, y ésta escapa de la competencia del médico, el paciente será derivado a otro especialista. Es común que el caso se envié a un endocrinólogo (profesional que atiende problemas en glándulas y de equilibrio hormonal), para que se inicie el tratamiento correspondiente.

Por otro lado, en ciertos casos será necesario efectuar un diagnóstico psicológico, donde se determinará a qué puede atribuirse la falta de deseo, y se trabajará probablemente con el manejo de la ansiedad y las emociones, así como en la ruptura de esquemas tradicionales de conducta.

Esta terapia también ayuda ante la ausencia de deseo de origen físico, ya que, por ejemplo, no basta con que mejoren los niveles hormonales o se controle un padecimiento si persiste un problema de fondo, interno y emocional. Algunas veces incluso, es recomendable el trabajo en equipo, reuniendo las especialidades de endocrinología, urología, y sexología.

La terapia en pareja, en tanto, deberá realizarse si el especialista la determina como necesaria.

Lo importante es dejar de lado los prejuicios y consultar. Algunos hombres, por no querer compartir sus problemas íntimos, mantienen el bajo deseo sexual a lo largo de sus vidas, o se automedican con fármacos como el conocido Viagra. Sin embargo, este medicamento no tiene ningún efecto sobre el deseo sexual. Sólo permite que suceda una erección, pero las ganas de tener relaciones, no vuelven.

Por esta razón, es conveniente acudir a un especialista, para poder experimentar una vida sexual satisfactoria y plena.

 



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