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2019-12-16

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Lunares benignos y malignos

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Las células que dan color a la piel son los melanocitos. Cuando son producidos en exceso, existe una mayor pigmentación en algunas zonas de la piel, manchas o lunares, los que pueden ser benignos o malignos.


Los lunares pueden ser de varias formas, colores y tamaños. Existen negros, cafés, hasta azules, ovalados o redondos, grades y pequeños, etc.

Dentro de esta gran variedad, los que son de 4 centímetros se dice que están presentes al nacer, pero se recomienda que sean quemados, porque están propensos a tornarse cancerígenos.

En este sentido, los problemas comienzan cuando estas manchas varían en su color y/o forma, causando picazón, ardor y, a veces, sangramiento.

Existen dos tipos de lunares:

 

  • Los lunares congénitos que son aquellos con los que se nace.
  • Los lunares que se adquieren con el tiempo por diferentes causas.

 

Hay un promedio de 10 lunares que son conocidos como benignos, pero cuando el desarrollo de éstos es atípico, se da lugar a los melanomas malignos o cáncer en la piel.
 Se debe tomar atención a los lunares para saber si son malignos o benignos.

Causas de la aparición de lunares malignos

La más común es el exceso de producción de melanocitos. Cuando estos se agrupan, hacen que comiencen a aparecer lunares y dentro de las causas están la sobre exposición al sol o cambios hormonales.

Hay que tener en cuenta que los lunares malignos no se heredan. Los melanomas comienzan como lunares. Luego, evolucionan.

Estas manchas se diferencian de los benignos por su forma, se presentan con bordes irregulares y tienen a tornarse de un color más oscuro del normal, causando picazón, inflamación y desde luego sangrado.

Si usted presenta algún lunar, asimétrico, con bordes irregulares, con más de un color en su interior, con un tamaño mayor a seis centímetros de diámetro y causa picazón en exceso o en general si encuentra algo extraño en su lunar, debe recurrir prontamente a un médico especialista.

De hecho existen algunos lunares donde crece bello o son abultados y no son necesariamente malignos. Aun así no olvide comunicarse con un médico y siempre estar atento revisando su cuerpo si es que aparece algún lunar nuevo.

Los lunares benignos se confunden fácilmente con un melanoma. Éstos son lunares atípicos, con formaciones planas o abultadas, de color oscuro, miden más de un centímetro de diámetro, no son redondos y aparecen a cualquier edad.

Frente a un lunar, hay que tener en cuenta lo siguiente: Forma, color, bordes y su diámetro.

Si se encuentra con un lunar asimétrico, con bordes demasiado irregulares y que tiene más de un tono de color, por ejemplo, una parte negra, otra marrón y al centro rojizo, hay que vigilarlo.

Los lunares de un color marrón suelen ser benignos. Si se encuentra con un lunar que tiene más de 6 milímetros de diámetro, podría estar frente a un melanoma y debe acudir a un especialista, a penas sospeche de estos factores.

Características generales de un lunar benigno:

  • Los lunares benignos tienen forma redonda u ovalada y son simétricos.
  • Poseen bordes regulares y bien definidos.
  • Tienen como máximo dos colores.
  • Son todos parecidos entre sí.
  • Miden menos de 6 milímetros de diámetro.

Características generales de un lunar maligno:

  • Poseen bordes irregulares y mal definidos.
  • Tienen forma asimétrica.
  • Color es irregular, existe más de un color en el centro de un lunar.
  • Su tamaño supera los 6 milímetros.
  • Todos son diferentes.

 

La sobre exposición al sol es el mayor y frecuente precursor de la creación de nuevos lunares malignos, son silenciosos, pero su dudosa apariencia, debe ser diagnosticada por un especialista.

El tratamiento más común para este tipo de lunares malignos es la cirugía: Consiste en extirpar el lunar desde su raíz, así se evita contraer cáncer. En casos más graves se acude a los siguientes:

  • Quimioterapia: Administración de fármacos anticancerígenos. Pueden combinarse varios entre sí para incrementar la eficacia.
  • Inmunoterapia o Bioterapia: Aumenta las defensas naturales del cuerpo ante la enfermedad.
  • Radioterapia: Uso de radiación de alta intensidad para destruir las células cancerígenas y detener su crecimiento. Este tratamiento es local, por lo que afecta solamente a una zona determinada.

 

Para evitar contraer enfermedades graves y tratamientos muy sacrificados, es mejor tomarse unos minutos y revisar nuestro cuerpo, mirar los lunares y observar, por ejemplo, que sean todos parecidos entre sí.

A penas encuentre alguna cosa extraña y fuera de la normalidad de los demás lunares, no olvide, acudir al médico. Y de ser necesario y diagnosticado, eliminar esos lunares malignos que después pueden convertirse en algo que afecte para toda la vida.

Es sencillo prevenir problemas a futuro: Los lunares malignos son enemigos silenciosos, pero su apariencia los delata.

 

Patricia González.



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