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Martes 27 de Junio de 2017

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Equipo SaludActual

6 cosas que debes saber para elegir a qué ginecólogo debes recurrir.

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Confiar en el especialista adecuado al momento de operarse parace no ser una tarea sencilla. El doctor Jack Pardo entrega algunos consejos para elegir bien en qué manos confiar.


Es muy habitual que a las pacientes les cueste discernir , poder elegir de manera eficiente y confiable a un especialista para intervenirse de un problema ginecológico. A continuación hay 6  cosas que debes saber para decidir correctamente:

1.   La especialización: Es habitual ver en nuestra práctica privada que muchas mujeres confían 100% en su ginecólogo obstetra de toda la vida, aquel que le ha atendido sus partos, para seguir solucionándole todas sus patologías o problemas ginecológicos. Esto no es siempre lo adecuado o correcto. En nuestra sociedad chilena no existe la legislación de subespecialidades (ni siquiera legalmente la de Especialidades Médicas) y esto conlleva a que -por ejemplo- una mujer crea sinceramente que su obstetra es capaz de operarla de un prolapso o incontinencia urinaria con la destreza y habilidad adecuada.

2.    La experiencia: En cualquier cirugía, los pasos para transformarse en un experto en distintas técnicas son más o menos los mismos: Se requiere que para un médico “joven” exista un entrenamiento adecuado por un experto tutor. En cirujanos con experiencia, para aprender técnicas nuevas es también importante que haya un entrenamiento teórico práctico por un especialista que puede no ser tan prolongado, pero sí necesario. 

3.    El entrenamiento: Se dice que después de haber “visto” 20 veces el procedimiento, haber “ayudado” como cirujano segundo otras 20, y haber realizado como cirujano primero otras 20, el profesional puede ser considerado un experto y a la vez -recién ahí- puede el entrenar a otro médico.
Yo me pregunto: cuántas veces las mujeres se realizan procedimientos uroginecológicos (operaciones de prolapso e incontinencia, histerectomías vaginales) o cosmétoginecológicos (rejuvenecimientos vaginales o labioplastías) con médicos que dicen saber realizarlas cuando, en realidad, no lo han hecho más que unas pocas veces y sin el entrenamiento adecuado. Sé positivamente que en el ámbito privado en Chile muchas mujeres se someten a cirugías de este tipo con médicos que no realizan tales procedimientos más de 3 o 4 veces por año.
Personalmente, que he realizado estas cirugías en centenas de oportunidades y he asistido como segundo cirujano en tantas otras, sigue siendo un desafío el resolver bien cada caso.
4.    El médico titular: Otra práctica que se ha hecho habitual, es decirle a la paciente que va a ser operada por un especialista reconocido y finalmente, a la hora del pabellón, es intervenida por otro médico, quienes luego se reparten los honorarios sin que la mujer sepa realmente quien fue realmente el primer cirujano.

5.    La multifuncionalidad: Existen también prácticas no adecuadas que afectan el “bolsillo” de la paciente, un ejemplo son los equipos multidisciplinarios innecesarios. Efectivamente, hay una serie de ocasiones en las que se requiere operar  con colegas de otras especialidades. Sin embargo, no es raro que en ciertos centros una paciente con un problema de prolapso genital completo sea operada por un urólogo de su incontinencia, el ginecólogo de su histerectomía vaginal y un proctólogo de su rectocele, haciendo así tres cuentas diferentes! Sí, tres cuentas, con tres cirujanos y tres o más ayudantes. En realidad, un uroginecólogo bien formado debería ser capaz de resolver todo este cuadro clínico como primer cirujano con su(s) ayudante correspondiente(s).

6.    La versatilidad: La vía quirúrgica de la histerectomía: la histerectomía es la segunda operación más frecuente en una mujer después de la cesárea. Ésta consiste en la extirpación del útero por motivos diversos como miomas, adenomiósis, prolapso, cáncer o sangrados anormales. La vía de la histerectomía puede ser abdominal (por la misma incisión que se hace una cesárea), vaginal o laparoscópica.
Todas tienen sus indicaciones pero, lamentablemente, es un hecho que muy pocos ginecólogos están capacitados para realizar esta cirugía por las tres vías mencionadas. No es raro ver expertos ginecólogos laparoscopistas realizando una histerectomía por la vía laparoscópica (lo que conlleva mucho mayores costos) en pacientes multíparas de partos vaginales en quienes la vía vaginal es por lejos la más adecuada. Lo mismo pasa con pacientes con miomas uterinos en quienes la vía laparoscópica sería la más adecuada y se les realiza una histerectomía abdominal.
Entonces… ¿Qué hacer?
Procure debe revisar el currículum y experiencia de su cirujano elegido. Él debe ser capaz de preguntarle a su médico mirándolo a los ojos cuántas veces ha realizado cada procedimiento. ¿Cuántas incontinencias urinarias ha operado?, ¿Cuántas histerectomías ha hecho y qué porcentaje de éstas son por vía abdominal? Si un ginecólogo tiene casi 100% de sus histerectomías por una sola vía (preferentemente abdominal) es altamente probable que NO sea capaz de realizar las otras técnicas. ¿Confiaría usted en atenderse un parto vaginal con un ginecólogo que tiene 95% de cesáreas? No lo creo. Si usted no confía en la información o no era la que usted esperaba, no se opere de algo que no es urgente con la persona inadecuada. Todos los cirujanos podemos tener complicaciones, pero tenga por seguro que su riesgo aumenta de manera exponencial si el que le hace la cirugía no es un experto en ESA determinada cirugía.

 

Dr. Jack Pardo Schanz
Uroginecologo y Cirujano Vaginal
Cosmetoginecólogo.

www.uroginecología.cl y www.ginestetica.cl

 



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