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2019-12-06

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Equipo SaludActual

Cardiopatías congénitas en menores de 15 años

Equipo SaludActual

El sistema AUGE ofrece cobertura para varias cardiopatías congénitas en menores de 15 años. La clave es informarse y tratar con su médico las mejores opciones de tratamiento.


La espera de un hijo es un momento donde se viven varias dudas sobre la salud del nuevo integrante de la familia. Pues, el mayor deseo es que no existan complicaciones, que el nuevo niño o niña nazca sin mayores dificultades en su salud y tenga una vida plena.

Sin embargo, este anhelo de derrumba en el momento en que se conoce que el bebé presenta alguna dolencia o enfermedad, como por ejemplo, alguna cardiopatía congénita.

En nuestro país nacen anualmente 2.400 niños cardiópatas, representando la mayor malformación del recién nacido y la primera causa de muerte en menores de 1 año, junto a nacimientos prematuros y muerte súbita.

Lo anterior conlleva también una situación estresante para los padres y familia que deben pensar, además, en cómo financiar tal procedimiento quirúrgico.

Pero, ¿Qué son las cardiopatías congénitas y cómo se pueden identificar?

Las cardiopatía congénitas se definen como una anormalidad en la estructura y/o función del corazón en el recién nacido, establecida durante la gestación.

En general, las cardiopatías congénitas corresponden a malformaciones del corazón resultantes de un desarrollo embrionario alterado.

Aproximadamente el 5% de los niños que presentan cardiopatía congénita son portadores de una anomalía cromosómica y alrededor de dos tercios de ellas requieren de tratamiento quirúrgico en algún momento de su evolución, el que efectuado oportunamente mejora en forma significativa su pronóstico.

Una cardiopatía congénita se puede detectar en la ecografía que se realiza entre las 11 y 14 semanas de gestación y, luego, entre las 20 y 24 semanas. A veces, el pediatra podrá determinar sólo escuchando con el estetoscopio si el soplo es o no un signo de cardiopatía.

En otros casos, será necesario hacer pruebas complementarias, tales como radiografías, electrocardiogramas (ECG) o ecocardiogramas que ayudarán a determinar la naturaleza exacta de un soplo.

Dentro de estas anomalías coronarias en menores de 15 años, Salud Actual seleccionó las más comunes que presentan los menores de edad de nuestro país:

1.-Comunicación interventricular (CIV)

Es una de las cardiopatías congénitas más frecuente al nacer y consiste en la presencia de un orificio que comunica los dos ventrículos.

Existen varios tipos de CIV según su localización dentro del tabique interventricular: las CIV membranosas, situadas cerca de la válvula tricúspide; las CIV musculares, localizadas en el septo muscular y las CIV subpulmonares.

La causa de esta afección aún no se conoce.

Este defecto se presenta con frecuencia junto con otras anomalías cardíacas congénitas.

Los síntomas van a depender del tamaño del orifico de la CIV más que de su localización.

Si el orificio es pequeño, el paciente no presentará síntomas en toda su vida, únicamente un soplo cardíaco muy llamativo.

Pero si el defecto es grande, se produce insuficiencia cardiaca, fatiga, sudoración, bajo crecimiento y soplo cardíaco. En este caso, si el paciente no es tratado adecuadamente, puede aparecer hipertensión pulmonar, dificultad para respirar y cianosis (dedos y labios morados).

En cuanto al tratamiento, también va a depender del tamaño de la anomalía. Si el defecto es pequeño, generalmente no requerirá tratamiento. Sin embargo, al recién nacido se le debe hacer un seguimiento estricto por parte de un médico para asegurarse de que el orificio finalmente cierre en forma apropiada y que no se presenten signos de insuficiencia cardíaca.

Si se trata de un orificio grande o que tenga síntomas relacionados con insuficiencia cardíaca, pueden necesitar medicamentos para controlar dichos síntomas y cirugía para cerrar el orificio. Los medicamentos pueden incluir digitálicos (digoxina) y diuréticos.

Si los síntomas continúan incluso con los medicamentos, se requiere una cirugía para cerrar el defecto.

2.- Comunicación interauricular (CIA)

Se trata de una abertura entre las aurículas izquierda y derecha del corazón. Generalmente, este orificio se cierra al poco tiempo del nacimiento. Si no se cierra totalmente, el problema se denomina CIA tipo ostium secundum.

La CIA tipo ostium secundum es el tipo más común de CIA. Otros tipos son la CIA tipo ostium primum y la CIA tipo seno venoso. Cada tipo de CIA está relacionado con un orificio en una parte diferente del tabique interauricular.

En algunos casos, no se presentan síntomas, mientras que otros pueden presentar fatiga, sudoración, respiración rápida, dificultad para respirar, crecimiento deficiente, cansancio con el ejercicio, palpitaciones e infecciones respiratorias frecuentes. La dolencia se confirma con una radiografía de tórax, electrocardiograma y, sobre todo, con el ecocardiograma.

Su principal tratamiento es la cirugía. En los últimos años se han desarrollado dispositivos de cierre de la comunicación interauricular a través de catéteres, en el caso de orificios pequeños. Esta técnica permite su implante sin cirugía mediante punción por la vena femoral.

En los bebés, las comunicaciones interauriculares pequeñas (menos de 5 mm) a menudo se cerrarán por sí solas o no causan ningún problema.

Las comunicaciones interauriculares más grandes (8 a 10 mm) la mayoría de las veces no se cierran y pueden necesitar un procedimiento quirúrgico.

Algunos pacientes con comunicación interauricular pueden tener otras afecciones cardíacas congénitas, como una válvula permeable o un agujero en otra área del corazón.

3.- Tetralogía de Fallot

Es una cardiopatía congénita compleja que incluye comunicación interventricular, estenosis de la arteria pulmonar, encabalgamiento de aorta (la arteria aorta no sale del ventrículo izquierdo, sino que lo hace por encima de la comunicación interventricular, es decir, entre el ventrículo derecho y el izquierdo) e hipertrofia del ventrículo derecho (el ventrículo derecho está engrosado por aumento de la carga de trabajo).

Las causas de esta anomalía están asociadas al consumo excesivo de alcohol durante el embarazo, al padecimiento de rubéola durante la gestación, a una nutrición deficiente de la madre en este proceso y al consumo de medicamentos para controlar las convulsiones y diabetes.

Si bien hay pacientes que no presentan síntomas, la mayoría presenta cianosis desde el nacimiento, con disminución de la tolerancia al esfuerzo, engrosamiento de extremo de los dedos y crisis hipoxémicas por la disminución de la oxigenación de la sangre ante determinados estímulos como el llanto o el dolor.

Esta enfermedad se puede confirmar con radiografía de tórax, electrocardiograma y ecocardiograma.

La cirugía para reparar esta dolencia se lleva a cabo cuando el bebé es muy pequeño y, algunas veces, se necesita más de una cirugía. Cuando se emplea más de una cirugía, la primera se hace para ayudar a incrementar el flujo de sangre hacia los pulmones.

La cirugía para corregir el problema se puede realizar posteriormente.

Con frecuencia, sólo una cirugía correctiva se efectúa en los primeros meses de vida. La cirugía correctiva se lleva a cabo para dilatar parte de la vía pulmonar estrecha y cerrar la comunicación interventricular.

4.- Ductus Arterioso

El Ductus Arterioso es un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria pulmonar. Está normalmente abierto en el feto, pero se cierra justo después del nacimiento o, en la mayoría de los casos, durante los primeros tres días de vida, aunque puede permanecer abierto hasta varios meses después.

La persistencia de este conducto condiciona un 'cortocircuito' entre la circulación sistémica y la pulmonar: se produce la mezcla de sangre oxigenada de la circulación sistémica que va por la aorta y la sangre con poco oxígeno que circula por la arteria pulmonar, lo que al final produce que al organismo se mande sangre con menos oxígeno del normal.

Esta anomalía es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Los prematuros tienden a presentar esta anomalía, pues a menor edad gestacional más probabilidades tiene de presentar retraso de cierre del ductus. Otras causas están asociadas también a problemas pulmonares como el síndrome de distrés respiratorio (por déficit de una sustancia que recubre el interior de los pulmones) o que el niño presente muy bajo peso al nacer también están relacionados.

Los niños que presentan un ductus pequeño pueden no presentar síntomas observables. Sin embargo, aquellos con aberturas grandes sí suelen padecerlos, como por ejemplo, dificultad para respirar, cianosis, retraso en el desarrollo, cansancio, soplo cardiaco y cardiomegalia (agrandamiento anormal del corazón).

Para detectar esta anomalía, se utiliza el ecocardiograma, electrocardiograma, radiografía de tórax y, en ocasiones, cateterismo cardiaco cuando se sospecha la existencia de otros defectos asociados.

El tratamiento será determinado por el médico basándose en la edad del paciente, gravedad de la enfermedad (ductus pequeño o grande) y síntomas. En función de esto, se puede tomar la opción de observar y controlar periódicamente al niño o bien realizar un tratamiento dirigido al cierre del ductus.

Los ductus arteriosos pequeños pueden no requerir tratamiento o cerrarse espontáneamente.
 En niños prematuros, se suele utilizar fármacos antiinflamatorios como ibuprofeno o indometacina. Si no responde al medicamento, en algunos casos es necesario cerrarlo percutáneamente (catéter) o cirugía.

Cobertura AUGE

Para el alivio de muchos padres que tienen un hijo con alguna dolencia de esta índole, el sistema AUGE ofrece cobertura para 110 cardiopatías congénitas en menores de 15 años, en donde se pueden verificar a través del sitio del Ministerio de Salud, en el siguiente link

Los beneficiarios de este sistema serán todos los menores de 15 años que tienen un diagnóstico de cardiopatía congénita, en el cual cubre intervenciones, reintervenciones, recambio de marcapaso o cambio de generador y/o electrodo, según corresponda, tendrá acceso a tratamiento y seguimiento. Se excluye el trasplante cardíaco.

Si bien, el sistema AUGE es una gran ayuda en intervenciones quirúrgicas complejas, lo recomendable es en estos casos es cuidarse durante el embarazo, evitando ingerir medicamentos, alcohol o estar en contacto con químicos que pueden afectar el desarrollo del feto, así como también estar alerta a síntomas típicos de una cardiopatía como cansancio, fatiga, respiración agitada, cianosis, crecimiento deficiente, entre otras señales que pueden afectar la vida diaria del menor.

 

 

Macarena Cifuentes Valdés.

 



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