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2019-12-10

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Equipo SaludActual

La importancia de detectar a tiempo la Ambliopía en niños

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Para detectar la ambliopía en niños mayores de 3 años, se debe prestar atención si no identifican a personas en distancias largas o si se acerca mucho a los objetos para poder verlos. También es recomendable fijarse si los ojos se les juntan o se les abren, o si parecieran no trabajar juntos.


Es totalmente prevenible y tratable, de ahí la importancia de detectar -durante los primeros años de vida del niño- este trastorno llamado ambliopía, que se refiere a la disminución en la agudeza visual de uno o ambos ojos, sin una causa orgánica aparente. Al realizar un tratamiento tardío, se corre el riesgo de recuperar la visión sólo de manera parcial y padecer serios daños a la vista en la edad adulta. Por lo general, la ambliopía afecta a un ojo, sin embargo existen casos en que ambos se ven aquejados, trastorno llamado ambliopía lateral. 

¿Cómo se produce? 

El cerebro y el ojo trabajan juntos para conseguir la visión. Pero en algunas ocasiones dejan de hacerlo. El ojo afectado por la ambliopía manda al cerebro una imagen borrosa, situación que el cerebro “ignora” y utiliza sólo la imagen correcta enviada por el ojo sano. Entonces, la visión del niño comienza a fallar. 

Las enfermedades pediátricas que aparecen en el período en que se desarrolla la visión son especialmente de cuidado, ya que son éstas las responsables del padecimiento de la ambliopía. Entre las más comunes está el estrabismo, que se produce cuando cada ojo del niño enfoca en direcciones distintas, razón por la cual el cerebro automáticamente suprime la visión de uno de los ojos para evitar ver doble.

Otra de las causas es cuando el niño padece de hipermetropía, astigmatismo o miopía: el cerebro no recibe una imagen nítida, por lo que elige la visión con menor defecto, anulando al otro. Esto es lo que se conoce como defecto refractivo. Las cataratas, las ptosis palpebral (párpado caído) y las enfermedades retinianas también inciden en el desarrollo de la ambliopía, también llamado “ojo perezoso”, “ojo flojo” u “ojo vago”.

Una manera sencilla de evaluar a un niño menor de 3 años es tapándole un ojo y observar su conducta. Luego cubrirle el otro y volver a observar. Si se muestra incómodo o no logra fijar la vista en un objeto cercano, pudiera existir falta de agudeza visual en el ojo destapado y padecer de ambliopía.

En niños mayores de 3 años, se debe prestar atención si no identifica a personas a distancias largas o si se acerca mucho a los objetos para poder verlos. También es recomendable fijarse en situaciones más fáciles de apreciar: si los ojos se les juntan o se les abren, o si parecieran no trabajar juntos.

Existen varios métodos para el tratamiento de la ambliopía. La oclusión ocular -que tapa con un parche el ojo con mayor agudeza visual- es el más común y utilizado por oftalmólogos. De esta manera, el “ojo perezoso” queda destapado debiendo trabajar al máximo.

Si el paciente no aceptara esta forma, existe la penalización óptica que consiste en utilizar anteojos que tienen un  lente de mayor diopatría, haciéndolo ver borroso por el ojo sano. Hay otros métodos, como las gotitas oftalmológicas de atropina que nublan la visión del ojo más fuerte, forzando al niño a usar el ambliope.

En la mayoría de los casos, el menor que padece de ambliopía, se desenvuelve con total normalidad. De ahí la importancia de llevarlo a su primer examen oftalmológico a los cuatro años, aunque no manifieste una anormalidad aparente. Un tratamiento adecuado, antes de esa edad, tiene hasta un 87% de éxito. 

María José Gamonal



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