Ariel Lara Cáceres. Periodista SaludActual.
Toda vez que una persona debe pasar por el terrible momento en que el médico le comunica que padece de cáncer, un mar de dudas y angustias invaden su mente en cosa de segundos. Pero nada se torna realmente traumático hasta que, a quienes se les a decidido aplicar como tratamiento la quimioterapia, empiezan a notar una serie de cambios que ponen en evidencia su condición de enfermo ante los demás.
Sin embargo, es posible recuperar el buen semblante, ya que la cosmetología otorga un reconfortante baño de humanidad, que hace más llevadero los efectos físicos que una quimioterapia provoca en la apariencia de la mayoría de las personas, entre ellos la caída del cabello y algunas manchas en la piel.
Cabe recordar que la quimioterapia consiste en el uso de fármacos para
destruir las células cancerosas. Existen más de 50 medicamentos
diferentes para combatir la enfermedad y prevenir el crecimiento, multiplicación
y diseminación de las células malignas. Cuando están sanas,
éstas crecen y se dividen de forma controlada; sin embargo, las células
cancerosas se caracterizan precisamente por el crecimiento descontrolado. Por
ello, estos agentes, que pueden emplearse solos o bien combinados, están
dirigidos a bloquear esta multiplicación caótica.
Los efectos secundarios que este tipo de tratamiento provoca son transitorios, una vez finalizada la aplicación de este protocolo, la persona tratada debería dejar de sentir lo siguiente - no ocurre lo mismo con todas las personas -: anemia, dolor y pérdida generalizada del cabello, entre otros. Es precisamente esta última consecuencia la más notoria a los ojos, no sólo del mismo paciente, sino de su familia y la sociedad en general.
Para disimular estos efectos, que para muchos son devastadores en el aspecto anímico - fundamental para superar la enfermedad -, es que existen una serie de técnicas de maquillaje, pelucas y asistencia estética en general, principalmente para las mujeres que no quieren dejar de verse bonitas ni en los peores momentos.
Mónica Vergara, cosmetóloga y ex paciente oncológica entrega
los siguientes consejos para el cuidado de la piel y maquillaje:
Es habitual vernos manchas en todo el cuerpo similares a una quemadura
solar, cambios de color y zonas con ardor, además de la pérdida
de cejas y a veces de pestañas. Lo bueno sería primero, limpiar
el rostro con cremas especiales, luego aplicar una suave capa de base para homogenizar
el tono facial y protegernos de los contaminantes del ambiente y luego poner
algo de rubor, todo en tonos muy sutiles.
En el caso de las cejas siempre es bueno utilizar para delinearlas un tono café plomizo y hacerlo de forma ascendente, muy suavemente. No es recomendable recurrir a máquinas que introduzcan elementos extraños en la piel, para demarcar cejas por ejemplo, salvo si un facultativo lo autoriza.
Se puede también recurrir a pelucas para aminorar los cambios provocados por la quimioterapia. Lo óptimo es poder contar con uno de estos artículos de pelo natural, ni tratado ni artificial, por que otorgan menos realismo. Este tipo de accesorios se deben mandar a hacer apenas se comienza con el tratamiento y a semejanza de la persona que la va a usar. La idea es raparse al cero una vez que el pelo comienza a caerse producto de los fármacos y reemplazarlo de inmediato por la peluca, que siempre debe ser usada delante de las orejas para tapar sus contornos.
Quizás un poco de maquillaje o una peluca no van mejorar del cáncer a un enfermo, pero sin duda que son herramientas válidas para inyectar una fuerte dosis de ánimo a un paciente que, al verse tremendamente demacrado frente al espejo, puede mejorar su ánimo, sentir que nada a cambiado en su vida y que puede realizar todas sus actividades cotidianas, pese al terrible mal que lo aqueja.