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Viernes 21 de Noviembre de 2014


Natalie Becerra López

Limpieza del cutis: Obtén un rostro soñado.

Natalie Becerra López
Cosmetóloga-Esteticista
Fontboté

Distintos son los factores ambientales que deterioran nuestra piel. Sin embargo, lo único que pide nuestro rostro es tiempo y constancia en la limpieza de la piel.


 



La belleza de una mujer comienza por tener una piel limpia. Lamentablemente existen distintos factores externos que no nos ayudan a mantenerla suave y saludable. Para esto, el mercado nos ofrece una cantidad innumerables de productos con los que debemos ser constantes si deseamos tener resultados.

Después de un arduo día, debes tener como costumbre fiel la limpieza de tu cara, dejarla respirar y descansar es vital todos los días del año. Es inexcusable, si que queremos lucir una piel joven y sana, hacer una rutina diaria para retirar la suciedad facial.

Cabe destacar que, una piel sin impurezas aprovechará fácilmente todos los productos que le apliquemos en cuanto hidratación y humectación, no así una que esté con los poros obstruidos por la suciedad.

La piel del rostro es la más expuesta al polvo y a los contaminantes del medio ambiente. Si no limpiamos de manera adecuada nuestra cara, agentes externos como la contaminación y el estrés pueden provocarnos irritación, espinillas y puntos negros, los que tapan nuestros poros.

Rutinas para limpiar la cara hay muchas. Todas incluyen el lavado con agua, jabón, exfoliación y tratamiento de acción profunda para renovar las células y reactivar la circulación sanguínea del rostro. Es clave  elegir el producto adecuado y la constancia en la aplicación.

La necesidad de una piel limpia es primordial y gracias a esto, la industria cosmetológica ha desarrollado una completa gama de productos limpiadores que ayudan a hidratar, humectar y dar elasticidad.

Junto a ello, no es suficiente limpiar la cara durante el baño, debemos hacerlo mínimo dos veces al día. Por su parte,  los exfoliantes y mascarillas una vez por semana.

 Los pasos para realizar la rutina de limpieza facial son:

  •   Lavarse las manos para evitar transmisión de bacterias y suciedad adicional.
  •  Humedecer la cara con agua tibia.
  •  Aplicar el producto limpiador con un masaje de manera circular. Para complementarlo, hazlo con una pequeña esponja.
  • Luego enjuágate con agua tibia, sécate con una toalla y huméctate  con una crema adecuada al rostro.

 

Si tienes la piel sensible utiliza productos hipoalergénicos para evitar efectos secundarios. Junto a ello, evita el uso de lociones y cremas con fragancias fuertes, que tengan alcohol y aceites naturales porque pueden causarte irritación, resecar la piel u obstruir los poros.

El vapor

La limpieza del rostro puede ser más efectiva si exponemos nuestra piel al vapor porque se abren los poros y ayuda la salida de espinillas y puntos negros, purificando e hidratando nuestra piel. Además estimula la circulación sanguínea y despejar las vías nasales.

Las esencias naturales estimulan nuestro rostro, con ellas debemos ser constantes porque tienen resultados algo más lentos que los sintéticos, pero menos invasivos.

  • Seca o sensible. Lavanda, manzanilla, geranio, rosa, jazmín, naranja y perejil.
  • Normal. Lavanda, romero, naranja, menta, manzanilla, geranio y rosa.
  • Con acné. Eucalipto, limón, ciprés y tomillo.   
  • Grasa. Romero, limón, mejorana, eucalipto, menta y albahaca.

Una vez que haz elegido el producto correcto para tu tipo de piel debes asegurarte que la cara esté libre de maquillaje. Pon a hervir las hierbas que escogiste, luego vacías la mezcla en un recipiente térmico para que el vapor junto a sus propiedades duren lo suficiente y para finalizar cubre tu cabeza con una toalla y acércala a la fuente, debes permanecer al menos 10 ò 15 minutos.

Para eliminar los puntos negros, extrae delicadamente las impurezas y aplícate loción astringente  o tónico facial para que queden cerrados.

 Exfoliación

Generalmente nuestra piel se regenera durante 28 días. En este proceso algunas células viejas se eliminan de forma natural pero otras quedan en la piel. Si exfolias tu rostro, hazlo mediante suaves masajes circulares, así eliminarás las impurezas y le otorgás elasticidad y suavidad a tu cara.

Mascarillas

Otorgan aspectos de luminosidad y suavidad, ya que llegan hasta las capas más profundas de la piel. Las mascarillas limpiadoras previenen los brotes de barros y espinillas, las exfoliantes tienen componentes que eliminan las células muertas, las mascarillas humectan la piel, y por último, las purificadoras son ideales para energizar la piel y hacerla lucir radiante.

Para conservar la piel humectada e hidratada debes beber dos litros de agua durante el día, hacer ejercicios faciales con regularidad, masajear tu rostro con las yemas de los dedos en forma circular y lavarte la cara con agua fría para mayor efecto tonificante.

Al finalizar cada uno de los procesos antes descritos debes humectar tu rostro. De esta forma conservarás una piel suave, protegida de agresiones ambientales y del envejecimiento prematuro. Si bien, son varios los pasos para un cutis bello y terso, vale la pena invertir tiempo en nuestra cara, ya que siempre es nuestra carta de presentación y debe mostrarse cuidada y limpia.

 

Natalie Becerra López
Cosmetóloga y Esteticista

http://www.maquillajeprofesional.cl

 


Comentarios

02/08/2014 - 11:54:03 | Manuel

Soy hombre pero igual necesito una piel sana y limpia. Gracias.

20/06/2014 - 15:35:34 | Carlos

excelente artículo! muy completo :)

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